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Quevedo
Vive de milagro

Quince años han pasado desde que Francisco Vicente Romero Montoya sufrió un accidente. El sargento primero retirado del Ejército recuerda como si fuera ayer la tragedia vial que le permitió ir al “cielo” y regresar de la muerte.

Lunes 16 Septiembre 2019 | 12:09

El día del accidente Francisco conducía su moto y junto a su hija de siete años pretendía ir a visitar a su suegra que habita en Buena Fe,  sin embargo, al llegar al control policial en la vía Quevedo-Buena Fe, un camión los embistió.

“Mi hija afortunadamente no le pasó nada, todo el golpe lo recibí yo”, cuenta Francisco,  asegurando que debido al accidente perdió parte del cráneo, los dientes, se fracturó la nariz, se descolocó una vista y el timón de la motocicleta que conducía se le incrustó en el abdomen.
Recuperación. Inconsciente y con pocas esperanzas de sobrevivir los trasladaron a un hospital de Guayaquil,  donde quedó en coma por más de 30 días.  Al ver que no reaccionaba los médicos pidieron a sus familiares que den la orden para desconectarlo.  Sin embargo, su esposa Diana Vanoni se negó y pidió más tiempo para ver si reaccionaba.
Ante la insistencia los médicos le dieron 72 horas, pero si  no reaccionaba iba  ser desconectado definitivamente.
Al cumplirse el plazo y al ver que Francisco no mejoraba, Diana  se fue a una iglesia, al llegar ingresó de rodillas hasta el púlpito donde estaba la imagen de Dios.  
Llorando le pidió una nueva oportunidad para “Pancho” como le decían a su esposo y padre de dos hijos. Confiada de que sus oraciones fueron ser escuchadas regresó al hospital. 
“Ya habían pasado las 72 horas, y los doctores me decían que no iban a esperar más, minutos antes de que lo hagan, yo  le decía al oído, Pancho, mi amor despierta hasta que de repente empezó a gritar, pronunciaba mi nombre y el de nuestra hija”, recuerda Diana.
Estuvo en el paraíso. “El tiempo que permanecí en coma yo estuve en el paraíso, vi a los ángeles y a Dios, Él permanecía sentado viendo a toda a la humanidad, se sentía una paz indescriptible”, recuerda Francisco,  quien un mes después de haber vuelvo a la vida se vio por primera vez en un espejo. Al verse prácticamente desfigurado  intentó  suicidarse.
“A él le faltaba una parte del cráneo, el ojo estaba salido de su sitio habitual, no tenía dientes, y al verse así se impresionó tanto que  se quiso lanzar del quinto piso del hospital, eso lo dejó mal mentalmente y tuvo que permanecer quince días en el hospital psiquiátrico”, indicó Diana. Francisco una vez recuperado retornó al Ejército aunque ya no pudo ser instructor sino otras actividades.
Hace once años se jubiló y se dedicó a su familia.
Francisco agradece a Dios por la oportunidad que le dio de vivir y acepta que desde que tuvo su encuentro con el ser Supremo su vida y la de los suyos cambió para bien.