Actualizado hace: 4 horas 17 minutos
Babahoyo
Melambo y sus historias

Alejandro Moreno se dedicó más de 21 años a faenar ganado en el camal de Babahoyo.

Lunes 11 Junio 2018 | 11:00

El hombre comenta que para ganarse unos cuantos sucres en aquel entonces, tenía que caminar varias cuadras desde el camal municipal, ubicado en la calle Primero de Mayo, hasta el mercado central, en los bajos del municipio.  

Recuerda que vivía en la ciudadela Otto Arosemena, a pocos pasos del cementerio general, por lo que debía atravesar el camposanto para llegar a su domicilio, debido a que el sector se inundaba. 
“La única parte seca desde la cancha hasta el camal era el cementerio, yo caminaba a las 03h00 por el sitio”, sostuvo el hombre, quien asegura que no le atemorizaban las historias de fantasmas o seres extraños presuntamente “paseaban” por el lugar.
Costumbre. Relata que antes, en algunas partes del   cementerio había cerdos que urgaban la tierra y desenterraban a los muertos  con intenciones de comerlos. En ocasiones lograban su objetivo  y observaba cómo se llevaban extremidades de los cadáveres.
“Para enterrar un muerto había que tirarle encima bastante piedra bola, sino en época invernal estos salían a flote con todo y caja”, recordó el hombre. 
En su memoria aún conserva los recuerdos de unos de sus amigos de “copas” conocido como Benigno, quién era el “médico Forense” de la localidad, pese a no tener título universitario. 
Él era quien se dedicaba a realizar las autopsias y vivía a pocos pasos de la actual morgue de la ciudad.