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Tailandia
La ciudad tailandesa donde los monos viven como reyes

Sábado 02 Junio 2018 | 11:27

Los simios descendientes del dios-mono Hanuman viven como reyes en la ciudad tailandesa de Lopburi, donde son alimentados dos veces al día por las autoridades locales y campan a sus anchas por calles y templos.

Se estima que hay más de 3.000 macacos (Macaca fascicularis) en la ciudad, situada unos 150 kilómetros al norte de Bangkok, aunque las mayores colonias están en el templo de estilo jemer Prang Sam Yot y el altar Phra Karn dedicado al dios Vishnu.
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La razón por la que sean tolerados y hasta agasajados es debido a la leyenda según la cual son descendientes de Hanuman, que ayudó al príncipe Rama (avatar de Vishnu) a vencer al demonio Thotsakan, según el poema épico de origen hindú "Ramakian" (versión tailandesa del "Ramayana" indio).
Bandadas de monos escalan los árboles, las farolas y las fachadas de los edificios que tienen rejas en las ventanas para evitar las visitas inesperadas de los simios.
En Prang Sam Yot, construido en el siglo XIII, los macacos se bañan en pequeños estanques, descansan en torno a las tres grandes torres del monumento o se encaraman a los turistas en busca de comida o cualquier objeto que les llame la atención.
Mientras los devotos encienden sus velas y dejan el incienso ante la estatua dorada de Vishnu en el cercano Phra Karn, los monos se balancean en las ramas de una gran higuera sagrada en el recinto o se dan un festín con plátanos, melones y todo tipo de frutas.
Curiosamente, escalan por los exteriores del templo que acoge la imagen, pero no tratan de entrar.
Casi todos los negocios tienen una vara en caso de que los macacos se descontrolen, pero generalmente la convivencia es pacífica y hasta son alimentados por los vecinos.
"Llevamos mucho tiempo conviviendo. Llevo 40 años aquí y siempre ha habido monos. Sin embargo, su número ha crecido en los últimos años.
Antes, cuando llegué, había menos", explica a Efe Taveesak Srisangnan, un vecino de 74 años.
"Ahora conozco todos los aspectos de su comportamiento. Lo más importante es estar atentos a nuestras propiedades", agrega Taveesak,que regenta una pequeña tienda de alimentos frente al altar hindú.
El tailandés asegura que no odia a los macacos, aunque estos a veces muerdan las llantas de los coches y dejen malos olores por la orina y las defecaciones.
"Cuanta más comidas les dan (en las tiendas), más monos vienen. Allí orinan y defecan, con lo que estas tiendas huelen mal", dice Taveesak, quien agrega que los vecinos presentan a veces quejas ante las autoridades.
Según el "Ramakian", Thotsakan raptó a la esposa de Rama, Sida, y se la llevó a la isla de Lanka, donde es finalmente rescatada con ayuda de Hanuman, un mono con poderes especiales, astuto y mujeriego que alcanza la inmortalidad.
El mismo nombre de Lopburi está inspirado en un personaje de este poema épico que ilustra el eclecticismo religioso en Tailandia, donde una mayoría profesa un budismo mezclado con creencias hindúes y animistas.
Las autoridades aprovechan la presencia de los descendientes de Hanuman para atraer turistas y todos los años celebran el Festival de los Monos a finales de noviembre, un gran banquete en el que participan la mayoría de los macacos.
Este evento se celebró por primera vez en 1989 y fue una iniciativa del empresario local Yongyuth Kiwattananusont.
Plaek Thepalak, gobernador de la provincia, asegura que los monos y los hombres han aprendido a convivir tras muchos años de coexistencia.
"Aunque (la presencia de macacos) afecta la vida y el trabajo de la gente, básicamente conviven pacíficamente", dijo a Efe el gobernador, quien agregó que las autoridades velan por la salud de los simios y también para evitar la superpoblación. EFE