Actualizado hace: 9 horas
Urdaneta
Peluquea al paso

Durante una década, la vereda ha sido el local donde Hugo Díaz le ha cambiado el ‘look’ a cientos de hombres.

Martes 15 Mayo 2018 | 11:00

 Entre las calles Pinargote y Leonidas Plaza de la parroquia Ricaurte, en Urdaneta, resalta el puesto del artesano, donde un espejo, una silla y sus tijeras son sus principales herramientas.

El artesano indica que sus clientes se han acostumbrado a su forma de trabajo, tanto así que ahora hasta le impiden  alquilar un local, pues aseguran que les gusta ser atendidos al aire libre.
Desde las 08h00 hasta las 18h00 está abierto el negocio de Hugo.
El hombre, de 70 años, es oriundo de la parroquia Ricaurte, pero aprendió el oficio en Babahoyo, donde estuvo radicado 40 años. Allí trabajó con un peluquero, quien le enseñó todo sobre el oficio de cortar pelo.
Después de varios años decidió regresar a su tierra natal y comenzó a trabajar en este sitio.
“Yo estuve trabajando un buen tiempo en Babahoyo, incluso soy el vicepresidente de los peluqueros de allá, pero ya decidí regresar a mi tierra. Tengo diez años en esta vereda, les he dicho a mis clientes que me voy a buscar un local pero ellos me dicen que no, porque les gusta este sitio por el movimiento de los vehículos y de las personas, además aseguran que les gusta estar al aire libre” comentó Díaz.
Tradición. Para el artesano es lamentablemente que la tradición de los peluqueros que cortan el cabello con tijera y peinilla se esté perdiendo. Esto porque, según  él, a la juventud de ahora no le interesa aprender a trabajar con esas herramientas, sino con máquinas.
Asevera que debido a las exigencias de los clientes ha tenido que evolucionar con diseños y modelos en cuanto a los estilos de cortes, tanto de niños como de adultos. 
“A la gente ya no le interesa cortar el pelo con tijeras, ahora es solo pura máquina, antes así se trabajaba y se cortaba muy bien el cabello. Yo aquí hago cualquier tipo de modelos, por ejemplo ese de ‘la iguana’. En fin, he seguido varios cursos en diferentes lugares de la provincia y el país para estar actualizado”, explicó.
Con este negocio Díaz ha podido darles los estudios a sus cuatro hijos, de los cuales dos ya son profesionales.  
Entre risas cuenta que ninguno de ellos ha querido aprender la profesión.