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Quevedo
La soledad los cubre: Conoce la historia de una pareja de adultos mayores que lucha a diario

Las gallinas y dos ovejas son los únicos acompañantes de Albino Avilés Mora, de 94 años y su esposa Isabel Mutre de 95 años.

Lunes 12 Febrero 2018 | 16:00

 Esta pareja de esposos habitan en le sector San Pedro, de la parroquia La Esperanza. Pese a las muchas veces que intentaron ser padres ellos no pudieron tener hijos, lo que ahora se ha convertido en uno de los motivos de soledad y tristeza de esos dos abuelitos. La salud de ambos se ve afectada y sin contar con alguien que los cuide o pueda llevar al doctor. Avilés expresó que no pueden movilizarse porque tienen fuerte dolores en sus piernas. 

“Mi esposa no ve de un ojo y al igual que yo se le dificulta caminar por fuertes dolores en las piernas. Tarde reaccione que es necesario concebir hijos para que nos acompañen en la vejez, ahora estamos completamente solos a la buena de Dios”, sostuvo.  

Vida.  Mientras él reposa en una hamaca en la parte baja de su casa de madera  y caña, a la orilla de un horno de madera donde preparan los alimentos con leña está pensativa Isabel Mutre, allí pasa la mayor parte día. La preocupación del hombre de la casa no solo es la salud de ambos, pues la vivienda en la que habitan más de 30 años necesita algunos arreglos para evitar peligros en esta  época de lluvias. 
“Con la única ayuda económica que contamos es con el bono del Desarrollo Humano, recibimos  100 dólares para cada uno, con esto pude comprar madera y también material para apuntalar la vivienda, pero ahora no tengo quien haga el trabajo” agregó Albino Avilés. 
En el terreno que habitan no es de su propiedad, hace 20 años lo vendieron porque Avilés tenía que operarse de la próstata, pero quién compró el lugar les permitió seguir habitando ahí. 
Isabel Mutre sueña con poder ve. “Del lado izquierdo no puedo ver, todo es borroso. Unos señores del centro de la parroquia me acompañaron al oftalmólogo, pero me dijo que tenía una catarata interna”, explicó la adulta mayor. Ella sueña con volver a preparar su comida, que llegue una brigada médica para que le haga un chequeo y donde unos lentes. “Tengo sobrinos y otros familiares, pero se olvidaron de nosotros”, afirmó.