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Vinces
La dama del río Vinces

El sol caía con ardiente “furia” sobre la zona urbana de Antonio Sotomayor. En la ribera, una mujer con el agua hasta la cintura, blandiendo un mazo en su mano derecha, golpeaba con todas sus fuerzas a una pila de sábanas y edredones.

Jueves 11 Enero 2018 | 11:00

 Decidí descender por las escalinatas y tomar contacto con la señora de manos

curtidas y semblante dorado por el sol.
Por estos tiempos, en la era de las lavadoras eléctricas, este suceso suele ser un hallazgo poco común en los ríos de la provincia.
Tradición. En época de antaño, el río Vinces era uno de los principales recursos aprovechado por las amas de casa o las mujeres dedicadas al trabajo de la lavandería para fregar la ropa.
Hoy, las personas dedicadas a este añejo oficio, han desaparecido de las faldas
de los afluentes.
Eran las diez de la mañana y Mariana Sánchez Villena, de cuarenta años, llevaba
desde las seis lavando ropa, como ha sido su costumbre desde hace más dos décadas.
Su rostro y piel enrojecidos, evidenciaban el impacto causado por los rayos solares.
“No me gusta usar lavadora, porque creo que esta es la mejor manera de dejar limpias las prendas. Yo enjuago la ropa en jabón, después que la restriego le pongo ‘deja’ y le doy con el mazo y finalmente la echo al río para quitarle el detergente y listo, al tendedero”, explicó.
Mariana, quien vive a una cuadra del río, relató que “madruga” lavando para
desocuparse temprano y aprovechar el sol para el secado. Los golpes con el mazo, confesó, son para que salga toda la suciedad de las prendas.
Esta humilde mujer vive en una modesta vivienda en el barrio El Camal, zona sur de Antonio Sotomayor.
Trabajo. “Tengo siete clientes fijos y les cobro según la dificultad de la prenda. Por ejemplo: por edredones o colchas cobro 5 dólares, los jeans 60 centavos y las camisas 30. Este
trabajo es duro, pero es el que me ha permitido ayudar a criar a mis hijos, por eso lo hago con amor”, relató.
Mariana es madre de dos hijos, ella cuenta que ambos ya son adultos y que trabaja para sostenerse así misma.
Además de la actividad de lavar ropa, también se dedica a la limpieza en domicilios.
Por dos décadas esta madre se ha dedicado a laborar con su cuerpo parcialmente sumergido en las aguas del río de la parroquia Antonio Sotomayor.
Mariana cuenta que toda su vida a desarrollado la misma actividad.
“Son más de 20 años metida en el agua con el sol en la cara, pero uno tiene que
sobrevivir trabajando, aquí en esta vida nadie regala nada. Espero Dios me dé salud y fuerzas para seguir siendo útil”, dijo.