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Jujan
Son como de la familia

" Cua-cua” es el sonido que se escucha desde hace diez años en el domicilio de doña Odilia Vargas.

Martes 14 Noviembre 2017 | 10:26

 La mujer vive en la cooperativa Jujan, diagonal a la unidad educativa Teodoro Alvarado, del cantón Jujan (Guayas).

En la actualidad tiene alrededor de 50 aves, entre patos, patillos y “Marías”, a quienes les construyó un estanque para que puedan nadar.
La casa de estos animales es un patio de diez metros de ancho por diez de largo. En recipientes de plástico deposita el alimento varias veces al día. Le pone maíz, arroz, lechugas y yerbas.
La familia de patos empezó con tres integrantes. Fue Alexander Estrella, uno de sus hijos con quien comparte esta afición, quien le llevó las primeras aves.
Todas las ha conseguido en  el sector rural Poza Honda, de Jujan.
Ofertas.   Odilia asegura que “ni en broma” piensa venderlos y mucho menos comerlos, a pesar de que en varias ocasiones han ido a su hogar a comprarle sus aves.
La mujer afirma que si vendiera a todos se ganaría entre 500 y 700 dólares, pero es algo que jamás haría por el cariño que les tiene a cada uno.
Tanto así que, confiesa, se le salen las lágrimas cuando un pato, patillo o “María” muere por vejez.
Lo único que hace es cortarle las plumas a sus aves para que no vuelen alto, puesto que teme que alguien les haga daño fuera de su patio.
Afecto. Odilia estuvo rodeada de animales desde niña, debido a que sus padres se dedicaban a la crianza de los mismos. 
Ella aprendió bien el oficio, puesto que antes de tener los patos llegó a criar 180 gallinas y hasta 30 cerdos, los cuales sí los comercializó. Es por esto que se considera una amante de los animales, pasión que puede disfrutar de lleno desde hace año y medio, tiempo que se jubiló de enfermera.